La cueva se puede visitar hasta el anochecer. No contiene estalactitas ni estalagmitas, ni en sus paredes se han descubierto pinturas rupestres. Conserva un atractivo casi único; un halo mágico que la envuelve por haber sido hasta el siglo XVII escenario de akelarres, reuniones paganas en las que hombres y mujeres escapaban de la rutina a través de festines desenfrenados, danzas en torno a las hogueras.

Se puede comprar la entrada conjunta para ver la cueva y el Museo de las Brujas.

01 ene - 31 dic

2021