28 abr, 2026
Experiencias queseras entre valles, sierras y bordas
Navarra ofrece distintas experiencias para conocer el queso desde su origen, en contacto directo con el entorno en el que se produce. Una forma de entender todo el proceso, desde el pastoreo hasta la elaboración, a través de quienes mantienen vivo este oficio.
BlogSi hay un producto capaz de contar la historia de Navarra con solo un bocado… ¡ese es el queso! Con un sabor único que nos remite al origen de esta tierra conectando paisaje, tradiciones y los viejos oficios que dieron forma a la vida rural de nuestros antepasados.
Por eso, las queserías navarras nos invitan a vivir el queso más allá del plato,
convirtiéndolo en una experiencia que recoge todo este legado. Visitarlas es
adentrarse en el prado donde pasta el rebaño, recalar en bordas donde el
tiempo se detiene y escuchar historias de pastoreo de la mano de quienes
elaboran con mimo cada pieza. Todo ello, ¡culminando en una cata en el propio
lugar de origen!
Valle de Araitz: el queso que nace en las Malloas
El Valle de Araitz, al noroeste de Navarra, es un entorno marcado por la
presencia de Las Malloas, formaciones montañosas que dominan el paisaje y
donde todavía se mantiene el pastoreo tradicional. Aquí, la experiencia quesera
comienza en el propio entorno natural, en contacto directo con el rebaño y el
territorio.
Nos vamos, pues, hasta la quesería Antsoenea, en una visita que retrocede
hasta el pastoreo con oveja latxa practicado desde tiempos remotos. El
siguiente paso es conocer la elaboración tradicional de sus quesos, incluidos
los amparados por la Denominación de Origen Idiazabal, que garantiza su
calidad y origen.
La visita termina con una degustación sencilla que permite apreciar el queso en
su lugar de origen, acompañado de pan artesano y vino D. O. Navarra.
Urbasa-Andia: cuando el queso se encuentra con la cerveza
¿Es posible saborear un buen queso y la mejor cerveza ecológica made in
Navarra? La respuesta es sí, a los pies de la sierra de Urbasa-Andia. En medio
de bosques infinitos, el Parque Natural nos ofrece una experiencia
agroecológica por la tradición quesera de la zona que nos permite maridar,
también, estas dos exquisiteces. Un viaje que nos muestra, además, cómo los métodos de siempre conviven con nuevas formas de entender la producción,
desde una visión sostenible ligada al territorio.
Nuestra primera parada nos lleva hasta Iturgoyen, a la quesería Axuribeltz. Allí
podemos ver el rebaño de la familia, su huerta ecológica y, finalmente, la
quesería, donde observamos cómo la leche de oveja latxa se transforma con
mimo en queso, requesón o cuajada, de la mano de los expertos artesanos.
Y en Tierra Estella, nos adentramos también en el proyecto agroecológico
‘Elkea’, en Baquedano, visitando la maravillosa finca donde se cultivan cebada,
lúpulo, frutales y legumbres, base de su filosofía y de su producción. Allí
conocemos de cerca su microcervecería, y finalizamos con un maridaje
exclusivo de queso y cerveza artesana, ambos nacidos en el mismo territorio.
Y no nos olvidamos de Aldaia, un proyecto profundamente ligado a la tradición
pastoril, donde la elaboración del queso y el manejo del ganado forman parte
de una misma forma de entender el oficio. Visitamos la quesería y la granja
para conocer de primera mano ese trabajo diario y finalizar con una
degustación de quesos D. O. Idiazabal, gazta zaharra, quesos ahumados y
naturales, además de chorizo de oveja.
Para rematar la jornada, nos vamos hasta Eraul, al mirador de Lazkua, un
balcón natural sobre un paredón calizo con amplias vistas al entorno
privilegiadas. Y coronamos el plan gastronómico en una pizzería artesana, que
nos conquista con sus ingredientes ecológicos y el sabor característico que
aporta el horno de leña.
Roncal: un valle marcado por el queso
El Valle de Roncal es sinónimo de queso ¡y no de uno cualquiera! El queso
Roncal fue el primero en recibir la Denominación de Origen de Quesos de
España en 1981 y se ha convertido en uno de los grandes emblemas de la
gastronomía navarra, gracias a su sabor intenso, ligeramente picante, y a una
textura firme que concentra el carácter de la montaña. Entre pueblos rodeados
de paisaje verde, las queserías del valle permiten conocer de cerca el trabajo
del pastoreo y la elaboración tradicional.
Las queserías Marengo o Elkia son una invitación a entrar en este fascinante
universo que se esconde detrás del auténtico Queso Roncal, un producto de
carácter local y de kilómetro 0, elaborado con la leche de oveja latxa autóctona.
Así aprendemos cómo la dureza del invierno, el paisaje y el clima definen el
trabajo de los productores y el carácter único de cada creación. Porque el
queso en Roncal no es solo un producto: es identidad.
Aprovechamos, también, para descubrir los secretos de este valle mágico,
recorriendo sus senderos de alta montaña, sus pueblos de piedra y madera,
arropados por la hospitalidad de sus gentes. Si buscas un plan diferente en
el Pirineo navarro, aquí tienes el lugar donde el queso cuenta su propia historia.
Baztan: bordas, bosques y quesos con alma
Si hay un valle que conecta de forma natural al viajero con la tradición viva, ese
es Baztan. Aquí, las queserías se esconden entre bosques y caseríos y, al visitarlas, sentimos que nos abren las puertas de sus propias casas,
compartiendo su forma de vivir y un gran tesoro de la gastronomía navarra.
Experiencias como las de Kortariko Borda o Autxitxia, en Elizondo, nos
permiten conocer de cerca el trabajo artesano, sin prisas ni formalismos.
Observamos el ordeño paciente, entramos en la cámara de maduración y nos
contagiamos de la pasión que demuestran los productores hablando de
creaciones como el famoso Idiazabal.
La experiencia termina con una degustación de diferentes quesos, donde se
aprecian las variaciones de sabor, textura y curación.
En el Valle de Baztan, estas visitas permiten entender el queso desde dentro
de su contexto: el paisaje, el clima y el trabajo diario que hay detrás de cada
elaboración.



