07 ene, 2026

¿Sabías que Navarra también es tierra de aceite?

¡Y no uno cualquiera! Si exploramos las fértiles colinas de Tierra Estella y La Ribera descubriremos los secretos de un aceite de oliva virgen extra excepcional. En cada gota, podemos intuir la esencia de los olivares centenarios bañados por el sol, donde las aceitunas maduran lentamente. Su sabor intenso y con notas afrutadas nos evoca los paisajes apacibles de esta zona y el esfuerzo de los agricultores que día a día cuidan del cultivo, con amor y dedicación. En armonía con el entorno y una mirada sostenible, para que la calidad siempre sea premium.

Blog

Porque aquí se cuidan los procesos naturales del cultivo... ¡y también se muestran! Las rutas oleícolas navarras no sólo nos regalan un sabor muy preciado, sino que nos prometen un viaje sensorial por el fascinante mundo de este elixir dorado. Desde que brota del árbol hasta que reina en la mesa… y mucho más. 

Cuatro chicas andando entre olivos

¿Qué hace único al aceite de oliva virgen extra navarro?

Recorremos los olivos de las familias de la  Hacienda Queiles, en el Valle de Queiles; la Corraliza de Pablo, en Peralta; Aceite Artajo, en Fontellas, y Aceites La Maja, en Mendavia.  Auténticos paraísos oleoturísticos donde descubriremos esa unión innata del aceite con la tierra y sus gentes y el placer del maridaje gourmet. 
 
Llegamos hasta una almazara, que significa el ‘lugar donde se exprime’. Ahí la tradición aceitera sigue latente, aunque la modernidad se haya abierto paso. La convivencia de la tradición artesanal con las últimas tecnologías le otorga al trujal esa energía especial, hipnótica, que te hace mirar fijamente la molienda de las aceitunas y la extracción del aceite, que se hace en frío, para que el venerado líquido conserve sus propiedades organolépticas y saludables. La calidad, aquí, no se busca: es una manera de hacer las cosas que está instaurada, con compromiso y sencillez.

Nos damos cuenta, entonces, de que estamos ante un símbolo de identidad, un testigo de la vida de nuestros antepasados. Y de que la cultura del aceite en Navarra es rica y profunda, con raíces que se extienden a lo largo de siglos. Cada aceituna cuenta una historia, que venera la naturaleza y la personalidad de estas tierras. 

Por eso, aquí se hacen fiestas en torno al aceite y actividades gastronómicas que van más allá de una simple cata. Y por eso, también, contamos con una Denominación de Origen Protegida (DOP) Navarra, con un perfil equilibrado y complejo.

Llenanado una botella de aceite reciente hecho

Arróniz, una preciada variedad autóctona

La aceituna Arróniz es una de las joyas culinarias de Navarra. Esta variedad autóctona, forjada por el clima y al suelo navarros, es clave para definir el carácter único del aceite de este lugar. Con un sabor robusto y unas magníficas cualidades organolépticas, se convierte en el mejor candidato para las degustaciones y recetas de la gastronomía navarra. 

Te invitamos a descubrirlo es el Trujal Mendía. Una cooperativa local fundada en 1992, a partir de la asociación de 22 antiguos trujales de la zona media. Hoy día, con más de 4.000 socios y 900.000 olivos cultivados en 2.800 hectáreas, que producen 1.850 toneladas de aceite de oliva virgen al año, convirtiéndolo en el trujal más representativo del norte de España. Todo un santuario dedicado a esta variedad, que te permitirá conocer todas las particularidades del cultivo y la originalidad de su elixir: complejo y equilibrado, con un frutado que recuerda a la hierba recién cortada y notas de hoja verde… y un aroma acorde, acompañado de una sensación ligeramente picante y amarga. ¡Incomparable!

Junto a la de Arróniz, conviven otras variedades como Arbequina y Empeltre que, si bien no son autóctonas, están profundamente arraigadas a esta tierra. 

Monovarietales o coupages, si eres un amante del oleoturismo tienes ante ti dos propuestas sugerentes: el perfil puro de una variedad específica o un aceite más equilibrado y versátil.

Si te decantas por los monovarietales, es porque te conquistan los sabores suaves y afrutados de la mejor arbequina, con toques de manzana y almendra, idóneos para coronar una ensalada.

Aceitunas variedad Arróniz en el olivo

 Si te rindes ante Arróniz es porque te seduce el sabor robusto, vegetal y amargo del aceite más icónico de Navarra… que sabe a gloria empapando un buen pan de pueblo. Si esa es tu elección, ¡no te puedes perder el Día de la Tostada de Arróniz, en Tierra Estella! Una famosa cita celebrada en su honor y el mejor homenaje a su sabor distintivo.

Suave y dulce, el empeltre es la opción de quienes veneran las notas de frutos secos. Un acicate sutil que hará que cierres los ojos.

Si escoges el coupage es que eliges la balanza perfecta: la mezcla de diferentes variedades de aceituna, para crear un aceite más equilibrado. Con la esencia frutal de la Arbequina, la intensidad de Arróniz y la suavidad de la empeltre alcanzarás el culmen de la armonía, preparada para satisfacer los paladares más amplios.

Todo ello regado, por supuesto, con un buen vino de aquí. Un blanco joven, un rosado fresco y afrutado o un tinto con buena acidez y notas especiadas.

sobre un montón de aceitunas hay una tostada a la que le echan aceite

Oleoturimo en Navarra: más allá de la cata

Mientras participamos en las catas y descubrimos el proceso detrás de cada una de ellas, contemplamos la inmensidad del paisaje, un mosaico de verdes y dorados, herencia del clima mediterráneo que rige en estos parajes. Al fondo, la silueta de pequeños pueblos de calles empedradas que lucen su encanto en la lejanía, junto a monasterios, iglesias románicas y castillos medievales, que nos recuerdan el rico patrimonio histórico de la región. Y ya está. No necesitamos nada más.

En una sociedad dominada por la prisa, el consumo rápido y la imagen retocada, disfrutamos de un placer sin artificios, que bebe de unos valores inmutables: el respeto a la tierra, la lealtad al origen, el trabajo duro y honesto y, en definitiva, la autenticidad. 

el pueblo de Arróniz al fondo entre un campo de olivos

Pero el día no termina aquí. Tenemos por delante las singulares experiencias óleo, antienvejecimiento o regenerativas que impulsa la Asociación de Agricultura y Ganadería Ecológica para explorar el aceite en toda su dimensión, más allá de un turismo estándar. Te invitamos, pues, a que plantes un olivo con tus propias manos, participes en la recogida de la oliva o experimentes los efectos antioxidantes de los polifenoles sobre tu piel en pilas de piedra tallada del siglo XI.

Porque no, el AOVE navarro no es únicamente aceite. Es único, sí, pero no es solo ese producto que degustamos con deleite. Detrás de este placer gourmet, está el corazón de quienes lo producen, sus manos trabajando la tierra, la historia de aquellos olivos que llegaron hace 2.000 años para quedarse y un paisaje inspirador que da origen de todo. Porque aquí, de nuevo, la tierra manda.

Nube de Tags: