09 jun, 2026
Ernest Hemingway en Pamplona: la historia de su amor por los Sanfermines y la ruta literaria
¿Sabes de quién hablamos si te contamos que su apodo era “Papa”? ¿Y si te decimos que gracias a él los Sanfermines obtuvieron fama mundial? Efectivamente, Ernest Hemingway. El periodista y escritor que convirtió a Pamplona y los Sanfermines en un mito mundial y literario gracias a su novela Fiesta.
BlogSi quieres descubrir la huella de Hemingway en Pamplona y todos los rincones que marcaron su historia y su pasión por la fiesta, sigue leyendo. ¡Su ruta y los lugares favoritos de Ernest Hemingway en Pamplona te están esperando!
Ernest Hemingway en Pamplona y los Sanfermines: el origen de la leyenda
Ernest Hemingway y Pamplona es un dúo indivisible, al igual que lo es Hemingway y los Sanfermines. ¿Conoces cómo surgió el flechazo entre el americano y las fiestas de San Fermín? Colócate el pañuelico rojo de San Fermín para sumergirte en las fiestas y anímate a descubrir el origen de este binomio.
¿Cuándo fue la primera visita? El centenario de un romance literario
Ernest Hemingway visitó Pamplona por primera vez en 1923 como periodista americano para el semanal Toronto Star. Su objetivo era recabar información sobre las fiestas y la tauromaquia. Al llegar a la capital navarra quedó prendado del estilo de vida que se vivía aquí, símbolo de identidad de la ciudad, la intensidad en el ambiente, pasión por los toros y relaciones espontáneas. En este primer viaje lo acompañó su mujer Hadley.
En octubre de ese mismo año, el Toronto Star publicó un artículo firmado por el escritor donde relataba su primer contacto con la plaza de toros de Pamplona. Fue el primero de muchos textos sobre los Sanfermines, que escribió hasta 1959, año de su última visita a la ciudad de Pamplona. Durante décadas, Ernest Hemingway escribió diferentes artículos periodísticos para medios de todo el mundo contribuyendo a la difusión de la fiesta.
De sus vivencias en Pamplona entre 1923 y 1924 nació su novela The Sun Also Rises, traducida al castellano como Fiesta y publicada en 1926. Aunque no fue su primera novela, sí marcó un antes y un después en su carrera. Más tarde, volvería a escribir sobre tauromaquia, Pamplona y la fiesta en su obra Muerte en la tarde (1932), integrando cada vez más conocimientos técnicos adquiridos en las corridas de toros que veía en España y Francia.
Cómo Hemingway transformó la imagen de la fiesta
Hasta comienzos del siglo XX los Sanfermines eran una celebración muy local: una mezcla de ritos religiosos y tradiciones populares como el encierro, el “riau-riau” o las corridas de toros. Era una fiesta de Pamplona; para los pamploneses y pamplonesas, sin apenas proyección internacional.
La llegada de Ernest Hemingway en 1923 lo cambió todo. Fue tal el flechazo que tuvo con la ciudad y con los Sanfermines que viajó a Pamplona hasta en nueve ocasiones, acompañado de amigos, reporteros y también alguna de sus otras esposas. Sin duda sus escritos y, en especial, toda la experiencia vivida que cristalizó en su libro “Fiesta”, fueron clave para que las fiestas de San Fermín obtuvieran la fama internacional que tienen hoy en día, así como para dejar reflejo de su pasión por las corridas de toros.
Tras la publicación de su libro, las fiestas de San Fermín empezaron a cambiar y Pamplona comenzó a recibir visitantes de todo el mundo que querían vivir “Los Sanfermines de Hemingway”, hasta el punto de que la ciudad se convirtió en mito literario. La ropa blanca y el pañuelico rojo se popularizaron y la fiesta, la parte más pagana, se alzó por encima incluso de los eventos religiosos.
Hemingway no solo contó los Sanfermines, sino que los reinventó para todo el mundo. Si quieres profundizar en la historia del escritor con la ciudad, el pamplonés Miguel Izu, escritor, publicó en 2020 el libro Hemingway en los Sanfermines, disponible en Ediciones Eunate.
En junio de 2023, con motivo del centenario de la primera visita del norteamericano, el Ayuntamiento de Pamplona organizó un programa de actividades culturales que rindió homenaje al escritor y a su vínculo con las fiestas.
La ruta de Ernest Hemingway en Pamplona: dónde ver su huella
La huella de Hemingway, Premio Nobel de Literatura en 1954, está presente en toda la ciudad de Pamplona. De hecho, existe una ruta con doce puntos emblemáticos para conocer los lugares que Hemingway más frecuentaba. Ideal para disfrutar durante un fin de semana y revivir la experiencia. ¿Conoces cuáles son los doce puntos que no puedes perderte si quieres conocer la ruta Hemingway? Toma nota:
1. Bar Txoko
2. Hotel Quintana
3. Café Bar Torino
4. Hotel La Perla
5. Café Iruña
6. Café Kutz
7. Café Suizo
8. Antiguo Restaurante Las Pocholas
9. Hotel Yoldi
10. Antigua Casa Marceliano
11. Antigua pensión de la calle Eslava
12. Plaza de Toros
A continuación, te detallamos algunos de los lugares clave para que puedas vivir la ruta de Hemingway a través de estas líneas.
El circuito taurino: el callejón y la estatua dedicada al escritor
Si algo le gustaba a Ernest Hemingway era la tauromaquia. Disfrutaba del encierro desde los balcones de la calle Estafeta y acudía tanto a corridas de toros como a novilladas.
Para el Premio Nobel de Literatura, Pamplona era su santuario taurino. Su especial amistad con Juanito Quintana, propietario del Hotel Quintana, le abrió las puertas del mundo taurino. Hemingway siempre defendió la tauromaquía como una forma de arte y símbolo de la cultura española.
El escritor admiraba al Niño de la Palma, nombre artístico de Cayetano Ordóñez Aguilera, con quien mantuvo una relación cercana. También conoció a Manolete, figura que encarnaba la mezcla de arte y tragedia que tanto le atraía. En El verano peligroso narró la rivalidad entre Antonio Ordóñez y Luis Miguel Dominguín, mostrando de nuevo su pasión por la tauromaquia.
Como no podía ser de otra manera, el Paseo de Hemingway que hay en Pamplona se ubica en torno a la plaza de toros.
Justo antes de bajar por el callejón nos encontramos con la estatua que el Ayuntamiento de Pamplona colocó post mortem en memoria de Hemingway en 1968.
El 6 de julio de 1986, después del chupinazo que dio comienzo a las fiestas de San Fermín, se inauguró la estatua con la presencia de la viuda de Hemingway, Mary Welsh. En la inauguración La Pamplonesa tocó los himnos nacionales de Estados Unidos y de España. Acto seguido, la banda municipal de txistularis interpretó el Agur Jaunak. Un acto emotivo que reunió a muchos curiosos. En la placa de la estatua se puede leer lo siguiente (tanto en castellano como en euskera):
"Ernest Hemingway. Premio Nobel de Literatura. Amigo de este pueblo y admirador de sus fiestas, que supo describir y propagar. La Ciudad de Pamplona. San Fermín 1968"
Hoteles icónicos para Hemingway en Pamplona
Hemingway pasaba horas y horas en diferentes hoteles de Pamplona, impregnándose del ambiente, tomando notas para sus artículos, hablando con toreros y personajes relevantes de la fiesta. Te detallamos a continuación los tres hoteles que Hemingway visitaba siempre que quería disfrutar de los Sanfermines:
1. Hotel La Perla: En su primer viaje a Pamplona, Hemingway reservó habitación en el Hotel La Perla, aunque finalmente no se alojó allí por su elevado precio. Doña Ignacia Erro, propietaria del hotel, le encontró una alternativa más asequible en una pensión de la calle Eslava, donde se hospedó con Hadley.
No sería hasta 1953 cuando Hemingway logró alojarse en el Hotel La Perla, esta vez junto a su esposa Mary Welsh. El hotel, muy ligado al ambiente taurino, fue uno de sus lugares favoritos y que frecuentaba en todos sus viajes. La propietaria del hotel, en alguna ocasión permitió al escritor pasar a la habitación de los toreros para que el escritor apreciara el ritual que supone la colocación del traje de luces.
En la actualidad, la suite 201 del hotel conserva parte del mobiliario original que Hemingway conoció durante su estancia. No hay duda del vínculo entre el norteamericano y este alojamiento de lujo ubicado en la Plaza del Castillo, y hoy en día el hotel todavía mantiene vivo su recuerdo.
2. Hotel Yoldi: Otro alojamiento que Hemingway visitaba con mucha frecuencia cuando estaba en Pamplona era el Hotel Yoldi. Este hotel durante los años cincuenta se consolidó como el alojamiento de los toreros y Hemingway, como buen aficionado a la fiesta taurina, pasaba horas en dicho establecimiento.
3. Hotel Quintana de Pamplona: Durante los años 1925 y 1931 Hemingway y sus amigos se alojaron en el Hotel Quintana de Pamplona (ya desaparecido). Este hotel era propiedad de Juanito Quintana, íntimo amigo de Ernest Hemingway con el que compartía afición por las corridas de toros y sus ideas republicanas. Tanto es así, que le sirvió de inspiración en el libro Fiesta, mencionando al hotel y a su dueño como señor Montoya y Hotel Montoya.
Cafés y tertulias de Ernest Hemingway en Pamplona
Para Ernest Hemingway una buena manera de disfrutar de los Sanfermines era pasarlo con gente autóctona de Pamplona, los típicos mozos que disfrutaban de los toros, los encierros y la fiesta.
La ruta de Hemingway incluye los cafés y bares que más frecuentaba el norteamericano y que todavía hoy en día siguen abiertos en algunos casos.
- El Café Iruña de la Plaza del Castillo. Para Hemingway el Café Iruña era el balcón ideal para disfrutar de la fiesta. Desde este establecimiento, todavía hoy ubicado en la misma dirección que antaño (Plaza del Castillo, 44) podía disfrutar de los gigantes, las peñas de mozos, así como interesantes conversaciones con todo aquel que frecuentaba el café. En la popular novela Fiesta, el Café Iruña sale mencionado varias veces como “el café” o “el café de la plaza”.
- En la década de 1950, el actual Bar Txoko, se llamaba Bar Choco y así lo conoció Hemingway. Situado en la misma ubicación que hoy en día, en la esquina de la Plaza del Castillo con Espoz y Mina, el novelista pasaba horas en su terraza.
- Otro bar que frecuentaba mucho el americano era el Café Bar Torino, actual Torino Berria y que está situado al lado del Hotel La Perla. A Hemingway le debió hacer gracia que el bar tuviera nombre italiano y por eso en la novela se lo cambia por otra ciudad italiana: Bar Milano.
- Casa Marceliano, la clásica tasca de Pamplona de antaño. Cerró sus puertas en 1993 pero hasta entonces era el típico bar con poca luz, madera por todas partes y vino de navarra. En su novela Fiesta Hemingway escribe sobre Casa Marceliano: “En Casa Marceliano la madera de las mesas y de la escalera aparecía tan pulida como la cubierta de teca de un yate, si bien honorablemente manchada de vino. El vino era tan bueno como cuando uno tiene 21 años, y la comida excelente según la costumbre”.
- El antiguo restaurante de las Pocholas, ubicado en el Paseo Sarasate. Estuvo regentado por nueve hermanas, las Guerendiáin, desde 1934 hasta su cierre en el año 2000.
- El Café Kutz, situado junto al Café Iruña, en el número 43 de la Plaza del Castillo, también recibió numerosas visitas del escritor.
- El Café Suizo, ubicado en el número 37 de la misma plaza, acogió a Hemingway en muchas ocasiones. Con el tiempo dejó de frecuentarlo, al parecer por diferencias políticas con algunos de sus clientes habituales.
La Plaza del Castillo fue el gran punto de encuentro de Hemingway. Aquí convivían cafés, hoteles y tertulias que marcaron su relación con la ciudad. La Plaza del Castillo fue y sigue siendo punto de encuentro para disfrutar de la ciudad y de las fiestas.
Como ves, la ruta de Hemingway en Pamplona sigue más viva que nunca ¿Te animas a disfrutarla para sentirte parte de esta historia?