03 feb, 2026
Los agotes de Navarra: el misterio de los marginados del Valle de Baztan
¿Pueblo maldito? ¿Casta discriminada? ¿Sin lóbulo en la oreja? La población agote no era un grupo religioso ni étnico particular, ni tampoco tenía rasgos físicos distintivos. Eran gentes marginadas que vivieron del siglo XII al XX en los actuales Pirineos atlánticos (Iparralde y Béarn), Pirineo aragonés y Pirineo navarro, en Roncal y sobre todo en el Valle de Baztan. La historia agote es tan fascinante como enigmática. ¿Te apetece descubrirla?
Blog¿Quiénes eran los agotes? Origen e historia de una discriminación secular
Todo lo que rodea a este misterioso pueblo es una incógnita: su origen, por qué sufrieron una discriminación histórica e incluso su propio nombre. Se les conocía como “agotak” en euskera, y en occitano bearnés como “cagots”, que significaría "perros godos". El término también se equiparó a “cazadores de godos” o “confinados por enfermedad de la boca”. De algo no hay duda: agote se usaba como insulto.
El misterio de su procedencia: ¿extranjeros, leprosos o descendientes de herejes?
De origen occitano, las primeras teorías les sitúan, además, como descendientes de godos desertores de algún ejército y refugiados en la zona del Pirineo occidental. También se les relaciona con grupos musulmanes derrotados por la dinastía Carolingia en el sur de Francia y que habrían sobrevivido por convertirse al cristianismo. Algunas fuentes creen que fueron delincuentes fugitivos que, para escapar de la justicia, se habrían ocultado en leproserías francesas antes de cruzar la frontera y, otras, les vinculan con religiones minoritarias y les tachan de herejes.
Las barreras sociales y arquitectónicas: cuándo y por qué fueron marginados
Su procedencia extranjera, su contacto con la temida lepra o su disidencia religiosa pudieron originar una segregación que se perpetuó entre la gente no agote a través de todo tipo de prohibiciones, que resaltaban su supuesta doble diferencia: civil (“lepra física”) y religiosa (“lepra espiritual”).
Desde el punto de vista social, el Baztan era un valle de hidalguía, donde se heredaban la nobleza y sus derechos. Del mismo modo, quien era agote heredaba su condición de “no igual” y sus “no derechos”. Las personas agotes navarras vivían en guetos, fuera de las principales poblaciones. Debían vestirse de forma reconocible (su ropa tenía bordada en la espalda una huella roja de oca o pato) y cuando pasaban sonaba una campanilla para que el resto de la gente se apartase. Un hombre agote sólo se podía casar con una mujer agote y esa endogamia reforzaba su aislamiento. Tenían prohibido bailar en las fiestas, beber en las fuentes públicas y caminar con los pies descalzos, pues se aseguraba que donde pisaban no volvía a crecer la hierba.
Desde el punto de vista religioso, en las iglesias navarras las y los agotes debían entrar por la puerta Agoten Athea, más estrecha y baja que la principal, con la espalda encorvada. Para asistir a la misa, tenían la obligación de situarse al fondo, lejos del altar. En la iglesia de Arizkun incluso se colocó una verja para delimitar su rincón. Sus ofrendas se recogían aparte y recibían la comunión insertada en un palo. Además, se les bautizaba en una pila diferente y no podían ser ordenados sacerdotes. Cuando fallecían, se les enterraba en una pequeña zona del cementerio que estaba sin bendecir, reservada para “agotes, gitanos, judíos, apátridas y señoritas de vida alegre”.
La vida cotidiana y los oficios de los agotes en el Baztan
La población agote navarra no podía tener terrenos, ni criar ganado ni cultivar la huerta. En los mercados se les prohibía tocar la fruta, porque se decía que se pudría con su tacto. Sin embargo, sus manos sí que podían trabajar la piedra, el hierro y la madera, ya que no transmitían enfermedades. Muchas mujeres fueron tejedoras e hilanderas y los hombres albañiles, canteros, herreros y excelentes carpinteros. Destacaron como artesanos y en tareas relacionadas con la construcción, en auge en torno al Camino de Santiago. De hecho, uno de los Cinco Caminos en Navarra atraviesa Baztan… ¿Acabarían aquí por casualidad?
Se decía que tenían alma para la música y la poesía, y seriedad trabajando. Es fácil imaginarles en su ostracismo con una dedicación minuciosa, desarrollando sus potencialidades y expresando su creatividad. Gracias a sus oficios, empezaron a ganar reconocimiento en los gremios medievales. Trabajo, y dignidad.
Hijo de un agote de Bozate, Eleuterio Tadeo Amorena es un referente de esa artesanía laboriosa. En 1860 creó las cuatro parejas de reyes y reinas, y posiblemente dos zaldikos y los kilikis Barbas y Coletas, de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos de Pamplona. ¿Les conoces? Su desfile es uno de los actos más populares de las fiestas de San Fermín y una de nuestras tradiciones más queridas.
La ruta de los agotes: dónde se encuentra su legado en Navarra
Hubo agotes en más de treinta pueblos navarros, principalmente baztaneses: Arizkun, Elizondo, Irurita, Elbete … Tierra de frondosos bosques de hayas, castaños y robles, el Valle de Baztan atesora tradiciones y leyendas. Una de ellas cuenta que, antes de talar un árbol para usar su madera, los agotes le pedían perdón y lo abrazaban para transmitirse energía. Fábula o no... si visitas Baztan, ¡déjate envolver por su magia!
Arizkun: el principal asentamiento de los agotes
La zona agote navarra más icónica es el barrio de Bozate, en la localidad baztanesa de Arizkun. Allí hay constancia del colectivo agote desde mediados del siglo XIII, cuando habrían llegado huyendo de la Iglesia Católica, que les perseguía por herejía dada su vinculación con el Catarismo, un movimiento religioso que entonces se expandía por Occitania.
Las y los agotes se establecieron en Arizkun al amparo del Señor de Ursúa, un noble feudal de gran poder en la zona. Trabajaron para él, y de él recibieron protección: en el siglo XVII defendió ante las Cortes Castellanas y Aragonesas “la consideración de los agotes como personas normales” del Valle de Baztan.
¿Cómo y cuándo finalizó la discriminación de los agotes?
En teoría, en el siglo XVI una bula papal liberó a la gente agote de las restricciones religiosas. En la práctica, a pesar de alegatos como el de Ursúa, hasta el siglo XIX las Cortes de Navarra no promulgaron leyes para acabar con su marginación. En Bozate, aún se tardó más. La puerta agote de la iglesia de Arizkun se tapió en 1954, y también se trasladó el cementerio. Estos dos hitos marcan el fin de una discriminación secular y de la distinción de las personas agotes en Navarra.
Los prejuicios históricos que vivió el colectivo agote y su historia es una de las más sorprendentes de nuestra tierra, pero hay muchas otras. ¿Te apetece conocerlas?